Honestidad

Este artículo es parte de una serie de cinco partes de los valores de High Noon:

Honestidad
Gracia
Integridad
Accountability (Responsabilidad)
Coraje


Contribución de Andrew Love

Hablemos sobre la honestidad.

A pesar de parecer ser un tema bien claro y sencillo, la honestidad es una habilidad que a menudo se nos escapa, porque no es algo que nuestra sociedad honre abiertamente. Por muchas razones, la honestidad es considerada la última opción, en vez de ser la prioridad más importante. 

Honestidad es una virtud que High Noon exalta como algo que necesita ser aplicado en cada aspecto de nuestras vidas, para poder vivir completamente sin sombras. La honestidad nos permite experimentar la libertad de ocultar nuestras indiscreciones. Cuanto más profundamente aprovechemos el poder de la honestidad, más rápido vamos a poder resolver cualquier conflicto que enfrentemos internamente o con otros. 

Considere por un momento la noción de ‘Lazo de Honestidad”

Un lazo de honestidad fuerte se manifiesta en una persona que actúa rápidamente compartiendo abiertamente sus actos, cuando están fuera de sus estándares personales. Si miente, traiciona, roba, lastima a alguien, etc…, su impulso es compartir con otras personas las dudas de su mente y naturalmente comparten su corazón. Cuanto más una persona vive así, más difícil es que una persona oculte secretos o mantenga cualquier indiscreción adentro. 

Por lo contrario, cuando alguien tiene un lazo de honestidad débil, es muy difícil para ellos compartir honestamente con quien sea sobre lo que está pasando en sus vidas. Cuanto más una persona habita en ese estado, más se acumula su culpa y más difícil es incluir a otro en su proceso interno. Decir la verdad se convierte en un proceso doloroso y la honestidad se siente extraña. 

¿Qué tipo de lazo de honestidad tienes? Esta pregunta se extiende a todas las áreas de tu vida:

  • Finanzas 
  • Romance
  • Sexualidad
  • Emociones 
  • Espiritualidad
  • Metas de vida
  • Salud
  • etc. 

Las sombras de nuestras vidas pueden ser eliminadas cuando escogemos humildad y las confesamos con los que más amamos en nuestras vidas. Cuanto más esperamos en compartir con otros, más justificamos nuestra honestidad atrasada y mayor se hace nuestra sombra. 

¿Cómo se ve una vida de total honestidad? ¿Cómo vivirías, cómo pensarías, con quién te rodearías?

Aprender la habilidad de ser honesto contigo mismo primero, es crucial. Es imposible compartir honestamente con cualquier otra persona, al menos que puedas entender como pensar y sentir. Somos propensos a racionalizar, justificar y excusar nuestra indiscreción. Parece que nos estamos liberando de algo cuando nos escapamos de la responsabilidad y elegimos la evasión en lugar de honestidad. Pero siempre hay un precio que pagar. Nuestra conciencia es nuestra brújula que nos guía de regreso a donde nuestra alma quiere vivir. Cuando ignoramos su llanto con la esperanza de que nuestros problemas van a resolverse por ellos mismos, nuestra conciencia se inquieta. 

Una persona con un ‘corazón pesado’ o con una ‘conciencia problemática’ vive en el dolor. Es ineludible. Si continuamos escogiendo deshonestidad, eventualmente nuestra conciencia se hace inconsciente y cae en un estado de coma. Es ahí cuando nos adormecemos.  

Una persona no puede existir en el dolor eterno, todos tenemos un límite. Cuando vivimos en constante evasión, su voz se reduce a un débil susurro. 

Durante nuestras giras alrededor del globo, High Noon se ha encontrado con esta pregunta muchas veces de diferentes personas:

¿Qué pasa si deja de importarme, si me lastimo a mi mismo o a otros? 

O

¿Qué, si no me importa que mirar porno lastima a otros?

Esta pregunta está muy ligada con alguien que vive separada de su conciencia y de la honestidad. Vivir en un estado de apatía es muy peligroso. Tenemos nervios en nuestros dedos para que sepamos que es demasiado caliente o frío a través del tacto. Nuestros cuerpos enteros están cableados de auto supervivencia. 

De igual manera es nuestra alma. Cuando vivimos en concordancia con los deseos de nuestro espíritu, somos llenados con un sentimiento de conexión y asombro. Nos sentimos llenos, y un sentimiento de paz y pertenencia prevalece en nuestra propia piel. Cuando cargamos resentimientos, mentiras, culpa, etc.., se hace casi inaguantable vivir. Queremos escapar de nuestra situación, nuestros pensamientos y a veces incluso de nuestros cuerpos. Esto es el infierno.

Evasión es infierno. 

Conexión es cielo. 

Por esta razón necesitamos ser honestos con nosotros mismos primero. Cómo podemos siquiera, considerar la noción de revelarnos a otra persona si no estamos en contacto directo con nuestro propio sentido del ser. Ser honesto contigo mismo, es aprender a ver tus atributos positivos y tus deficiencias. Si solo ves lo bueno en ti mismo, nunca vas a crecer. De la misma manera, si solo eres capaz de quejarte de ti mismo, vas a estar estancado en un lugar muy oscuro. Enfocarse en tus propios aspectos positivos y negativos es, en última instancia alimentar tu ego. 

Una verdad que todos tenemos que enfrentar, es el hecho de que no somos meramente nosotros mismos, somos hijos de Dios. No nos creamos a nosotros mismos, tampoco ningún sistema mantiene la vida funcionando y existiendo en este cosmos. Así que ver sólo lo negativo es rechazar nuestro propio valor intrínseco. Por el contrario, solo ver lo negativo es negar nuestra responsabilidad, de crecer continuamente. Sabiduría no es algo que se pueda aprender de un libro, más bien es algo que se acumula a través de la experiencia. Hay mucho de lo que no conocemos o entendemos. Ser humilde a este hecho es nuestra oportunidad a un constante crecimiento. Cuanto más podemos mantenernos como aprendices, más vamos a poder asegurarnos la expansión de nuestra conciencia y virtud. Cuanto más asumimos que nuestra conciencia es suficiente, menos vamos a poder crecer.  

Así que, en un nivel muy básico, honestidad se ve como entenderse a uno mismo. 

Una vez que te muevas de ese nivel, es importante aprender como interactuar con el mundo. 

¿Cuáles son tus esperanzas y sueños?

¿Cuáles son tus miedos y dudas? 

¿Dónde tienes el dolor del pasado? 

¿Dónde puedes encontrar orgullo y alegría? 

Ser honesto sobre todas tus peculiaridades y complejidades es parte de la honestidad. No puedes saber honestamente el porqué le temes a algo, al menos que también entiendas que es lo que amas tanto que tienes miedo de perder. Aprender lo que te hace feliz te permite saber por lo que realmente te estás esforzando. Llegar a aprender sobre ti mismo sinceramente es un camino de toda la vida, pero es una alegría verdadera tener una relación íntima contigo mismo. 

Honestidad con otros puede ser interesante. A veces nuestra honestidad puede parecer como una queja inútil que tenemos en nuestros corazones y puede que no contribuya beneficiosamente en el camino de la otra persona. Si alguien está haciendo algo que no te gusta y tu simplemente lo compartes honestamente sin ningún filtro, probablemente descubrirás que el problema en realidad es tu propia limitación personal, lo que puede llegar a dañar tu relación. 

Algunas personas sienten que sus emociones están 100% justificadas y que pueden ir a todos lados, diciendo a las personas como se sienten todo el tiempo. Esta forma de vivir es similar a la de una retroexcavadora y no es muy productiva tampoco. Emociones sin procesar son meramente eso – sin procesar. Construir la capacidad de digerir emociones es parte de desarrollar la autoconciencia y auto maestría. Es parte de la primera bendición. Evitar emociones es una forma de represión y eventualmente tus sentimientos va a llegar a ti.

La comunicación puede ser altamente productiva, pero también puede empeorar una situación cuando no se hace correctamente. A veces solo necesitas mantener tu boca cerrada y entender lo que estás sintiendo y por qué, de lo contrario, tu boca podría servir como una bola de demolición, destruyendo todo a su paso. 

Después de haber aprendido que emociones estamos experimentando y tenemos algún sentido del por qué, es importante contactar a alguien de tu confianza.

A quien le hablas es muy importante! Si consultas a alguien que está pasando por una dificultad en una manera similar, puede que simplemente las emociones de desesperanza se expandan, en vez de resolver nada. Si estás enojado y te rodeas de personas con enojo, ellos solo van a validar tu enojo en vez de ayudarte a descubrir maneras más productivas de seguir adelante. Cuando tenemos un profesional capacitado como alguien que es clérigo, un terapeuta de alguna variedad, etc., ellos pueden ayudarnos a procesar nuestros pensamientos y emociones cuando estamos estancados.  

En término de relaciones horizontales, revelar sus pensamientos y sentimientos de manera directa a amigos cercanos y familiares a menudo puede ser más una carga para ellos ya que es difícil incluso entender cuál es la raíz del problema cuando el tono emocional es demasiado fresco. 

Padres entienden esto más que nadie. Tratan las emociones crudas de sus hijos constantemente y es agotador. Pueden hacer un berrinche en la tienda, cuando están cruzando la calle, en el subterráneo, básicamente donde sea. Sus emociones están tan cerca de la superficie que muchas veces se escabullen sin ninguna advertencia. Y si un padre no es maduro, pueden llegar a pelearse con el niño en el nivel de él y reaccionar con una emoción igual. Un padre que ha hecho su propio trabajo duro con su madurez emocional, emociones, crecimiento emocional puede ayudar un niño a procesar sus emociones crudas. Cuanto menos maduro sea una persona internamente, más las emociones de otras impactan en su estado y son fáciles de activar. 

Esa es la razón por la que en términos de relaciones, es muy, muy importante primero tomarse un tiempo para procesar las emociones, aprender honestamente dentro de nosotros mismos primero como fundamento para luego compartir con honestidad a alguien más. 

Nuestra relación con lo divino, viene muy útil en este punto porque nuestras mentes y nuestro corazón tienen limitaciones muy claras. Madurez al igual que sabiduría es obtenida a través de la experiencia. Somos capaces de hacer crecer nuestros corazones solamente después de alcanzar nuestras limitaciones y atravesar esa barrera. 

Si es por nosotros, tendemos a justificar nuestros errores y racionalizar nuestras deficiencias. Sin incluir Dios en el proceso, vamos siempre a correr directo a la pared impenetrable de nuestra incapacidad de amar. Los humanos no inventaron el amor, tampoco lo producimos. Somos meramente los recipientes de un amor que es muy mayor a cualquiera de nosotros. Conectarnos con Dios nos ayuda a conectarnos con ese amor cuando estamos vacíos. 

Cuando invitamos a nuestro Padres Celestiales a sentarse con nosotros y procesar con nosotros un evento o una emoción, somos capaces de ganar sabiduría más allá de nuestro corto intelecto, y sentir más allá de nuestro límite de corazón. Ese es el momento donde aprendemos a amar a otra persona que naturalmente por nosotros mismos no podríamos. Ahí es cuando podemos experimentar una inspiración de una manera sobrenatural, que pueda cambiar nuestro estado y hacer que pasemos de sentirnos aislados a una conexión total.

Así que honestidad, en pocas palabras es el proceso de conocerse a sí mismo, conocer a los demás y conocer a Dios en una manera apropiada. 

La única manera que puedes encontrar lo que es apropiado de compartir o guardar, que proceso es tuyo y cuando pedir ayuda a otros, es a través de prueba y error. Honestidad no es una solución o estado que funciona como un molde, igual para todos. Es algo que opera en el nivel de la intuición y necesita ser perfeccionado y aprovechado. Cuando nos hemos familiarizado con el proceso de convertirnos en ser completamente honestos, vamos a entender más instintivamente cuando tendríamos que sentarnos en oración y cuando deberíamos compartirlo con otra persona. Con quién deberíamos compartirlo se va a hacer mucho más claro también. 

Siendo honesto, es ser auto consciente. Cuanto más practicamos la auto conciencia, más rápido seremos capaces de resolver cualquier problema que tengamos en la vida y avanzar con claridad y poder.   

14 de Noviembre de 2019

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